Trekking por el Cañón del Colca
América,  Perú

Trekking por el Cañón del Colca

Uno de los indispensables en un viaje a Perú es el trekking por el Cañón del Colca. Hay tours de un día para hacerse una idea de cómo es el cañón pero os podemos asegurar que el mejor modo para conocer este paraje natural y para disfrutar de su espectacular belleza visual es haciendo el trekking de dos días, donde se caminan 23 km, descendiendo primero 1100 metros de desnivel y subiéndolos el día siguiente. Es duro pero muy espectacular. ¿Quieres saber más?

El trekking: dos días y una noche

Doscientos quilómetros separan la ciudad de Arequipa del Cañón del Colca. Este cañón es uno de los lugares más profundos del mundo, alcanzando 3600 metros de profundidad, el doble que el Gran Cañón del Colorado. Se formó a causa de la erosión volcánica provocada por el río Colca. 

Nosotros hicimos el trekking de dos días y una noche y nos pareció una maravilla. El tour incluye el transporte desde Arequipa hasta Cabanaconde, donde comienza la caminata, la comida (dos desayunos, un almuerzo y una cena), el alojamiento, el guía y la vuelta a Arequipa. Son dos días bastante duros, ya que son muchas horas de transporte y la caminata es cansada pero los paisajes que vimos no los olvidaremos en la vida. 

El descenso

El tour comenzó a las 3 de la madrugada, cuando un autocar nos pasó a buscar por nuestro hotel en Arequipa. En el autocar la mayoría de gente iba a hacer el tour de un día. Este tour no lo recomendamos ya que son muchísimas horas de carretera para acabar haciendo paradas muy cortas y poco interesantes (la única muy interesante es la parada en el Mirador de la Cruz del Cóndor). Lo dicho, después de 4 horas de carretera, dejamos a casi toda la gente en el mirador y nosotros continuamos unos 10 minutos más, hasta el Mirador de San Miguel, donde empezamos el descenso. Allí conocimos a Carlos, nuestro guía, que nos acompaño los dos días.

El primer tramo del trekking es el descenso. La bajada son 7 quilómetros y el desnivel negativo es de 1100 metros. El tramo no es difícil pero hay que vigilar ya que está lleno de piedras y en algún tramo hay precipicio cerca. El objetivo es llegar al puente que pasa el río y las 3 horas que dura el descenso son alucinantes. La sensación de ser minúsculo ante un escenario tan enorme hace que no podamos parar de observar y parar a hacer fotografías. Teníamos claro que ese era uno de los paisajes más impresionantes que habíamos visto nunca. Además tuvimos suerte y vimos a un par de cóndores volar por encima nuestro. Fue un momento muy emocionante.

Trekking por el Cañón del Colca

Después de esas 3 horas llegamos al puente y pudimos disfrutar de un merecido descanso mientras disfrutábamos de las vistas del cañón, ahora desde el punto más abajo. Los muros enormes impactan mucho. Después de ese descanso seguimos con la caminata 20 minutos más hasta llegar al lugar donde comeríamos. La caminata hasta allí ya es plana y entre árboles, por lo que el calor ya no aprieta tanto.

Caminata hasta el Oasis: Sangalle

Después de comer y descansar, nos pusimos los zapatos y empezamos a andar de nuevo. Nos esperaban tres horas más para hacer 10 kilómetros donde nos encontraríamos tramos de bajada, tramos de subida y tramos sin desnivel. El objetivo lo teníamos claro: llegar a nuestro alojamiento situado en el oasis de Sangalle antes que anocheciera. La piscina nos estaba esperando.

Carlos, nuestro guía, nos explicó que allí abajo había una escuela infantil, pero que cuando los niños se hacían mayores y tenían que pasar a secundaria, toda la familia se mudaba a otros pueblos con escuela para que los niños no tuvieran que andar 6 horas cada día.

La verdad es que esos 10 kilómetros se nos hicieron más cortos de lo que pensábamos, aunque el tramo final de descenso hasta el oasis es bastante duro. Los paisajes, como podéis ver en las fotos, sigue siendo espectacular. Pudimos observar todo el camino que habíamos hecho por la mañana y también el cañón, ahora desde la otra ladera. Y, justo antes de llegar al oasis, nos encontramos con una cascada espectacular.

Pero todo el esfuerzo tiene su recompensa y por fin llegamos a nuestro alojamiento situado en el oasis de Sangalle. Este oasis está repleto de alojamientos pero no hay ninguna tienda ni nada de comercio. La paz que se respira absoluta y el baño en la piscina nos supo a gloria.

Después de la cena nos fuimos a dormir bien pronto. El día de mañana sería durísimo y la ascensión empezaría a las 4.30 de la madrugada.

El reto final: el ascenso

El despertador sonó a las 4.15 de la mañana. Aún era de noche, el objetivo era ver amanecer mientras ya estábamos andando. Así que a las 4.30 empezamos a subir. Y es duro, muy muy duro. La subida son 6 kilómetros, 6 kilómetros infernales ya que el desnivel negativo es de 1100 metros. Todo es subida. Todo. Pero lo teníamos que hacer así que nos pusimos a ello.

Con paciencia, muy lentamente y parando cada 10 minutos lo fuimos haciendo. Hubo momentos que pensábamos que no podíamos ya que, insistimos, aunque sea precioso, es muy duro. Pero es increíble cómo el ser humano saca fuerzas de donde no hay cuando hay un objetivo claro. Y nuestro objetivo estaba clarísimo: queríamos llegar arriba

Además, se puede pagar para que te acabe subiendo un burro. Hubo otra gente que lo hizo y nos pasaron por al lado, mientras nosotros sufríamos. Pero evidentemente nosotros no íbamos a subir en burro, así que después de 3 horas que parecieron 10, llegamos arriba del todo.

Os podemos asegurar que la emoción que sentimos fue inmensa, casi nos emocionamos. Habíamos hecho un esfuerzo terrible. Somos conscientes que otra gente más acostumbrada a hacer este tipo de trekkings no lo encontrarán tan duro, pero para nosotros fue todo un reto y lo logramos.

Trekking por el Cañón del Colca

La vuelta a Arequipa

Después de desayunar en Cabanaconde, nos montamos de nuevo al autobús que el día anterior habíamos dejado y nos unimos al nuevo grupo de personas que estaban haciendo el tour de un día. Llegamos al Mirador de la Cruz del Cóndor donde no pudimos estar más de 10 minutos, ya que el grupo de un día llevaba allí casi una hora. Pero no pasaba nada, nosotros habíamos podido ver los cóndores durante mucho tiempo en nuestro trekking del día anterior.

La vuelta a Arequipa, sinceramente, no es muy interesante. Pudimos ver lo que se hace en el tour de un día y no lo aconsejamos: un par de paradas bastante intrascendentes y unas aguas termales bastante normales que además se pagan aparte. 

Nos quedamos con la increíble experiencia de haber andado 23 kilómetros por el cañón del Colca, de haber dormido en el oasis, de haber conseguido nuestro reto. Nos quedamos sin lugar a dudas con este trekking que no olvidaremos en la vida.

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