América,  Perú

Palcoyo: la montaña de colores (aún) desconocida

¿Dónde va Vicente? Dónde va la gente. Y ¿dónde va la gente? Pues donde va Vicente. Esto, que a algunos os sonará a chino, viene a decir que al final todo el mundo acaba visitando los mismos sitios. Pero si estás leyendo esto, estás de suerte: te presentamos Palcoyo, la montaña de colores (aún) desconocida. Seguro que te suena una montaña de 7 colores que hay cerca de Cusco. Pues no es la única. Y vas a ver que Palcoyo es aún mejor. ¡Te lo explicamos!

¿Palcoyo o Vinicunca?

Una de las excursiones casi obligatoria cuando se viaja a Cusco es la Montaña de 7 colores de Vinicunca. Y os preguntaréis «¿Vinicunca? Ah, pero ¿hay más?». Pues sí, hay más. Y para eso estamos, para explicároslo. 

A lo que íbamos. Vinicunca se ha convertido en un must si se visita Cusco. Gracias a Instagram, la montaña de Vinicunca recibe miles de visitantes que fotografían los increíbles colores que se dejan ver dependiendo del momento del día y de la luz del sol. Esta montaña seguro que ya la conoces y, si no, puedes encontrar un montón de artículos sobre ella. Nosotros te queremos explicar una alternativa: Palcoyo. Vamos al grano: diferencias entre las dos.

Duración y dificultad de la caminata
  • Palcoyo: En 1-1.5 horas puedes verlo todo. La caminata es fácil y poco exigente.
  • Vinicunca: 4-5 horas en ir y volver. La caminata es bastante exigente.
Número de montañas
  • Palcoyo: Encontrarás 3 montañas de colores (no muy cónicas) y un bosque de piedras.
  • Vinicunca: Encontrarás solo una montaña, pero muy cónica.
Altura máxima
  • Palcoyo: 4900 metros sobre el nivel del mar (msnm)
  • Vinicunca: 5000 msnm
Número de visitantes
  • Palcoyo: No llegan a 100 visitantes al día (noviembre 2021)
  • Vinicunca: 1000 – 2000 personas al día (antes de la pandemia eran 4000 -5000)

En resumen, Palcoyo es una perla aún desconocida. El tiempo de la caminata es mucho menor y menos exigente que en Vinicunca, que es bastante dura. Pero lo mejor de Palcoyo, a parte de que es impresionante, es la poquísima gente que va. Estamos seguros que esto va a cambiar en los próximos meses, pero disfrutemos mientras podamos.

Ahora sí, Palcoyo, la nueva montaña de colores

Nos pasan a buscar a las 4.30 am en el hotel de Cusco, en nuestro caso un Airbnb. Como casi todos los trayectos en Perú, este no iba a ser la excepción, es bastante duro. Curvas, adelantamientos bastante peligrosos y carreteras de dudosa calidad. Después de 1.5 horas paramos a desayunar (está incluido) y al cabo de 2 horas más llegamos a Palcoyo.

El tour lo contratamos en Cusco. En las calles del centro encontraréis decenas de agencias. Pagamos 90 soles por el tour (unos 20 euros), e incluía el transporte, el guía, el desayuno y la comida. 

Los últimos 45 minutos del trayecto son una maravilla. Hacemos una última parada para ir al baño y nos encontramos con un señor adorable tejiendo un jersey con lana de alpaca. Nos enternece un montón y vemos que él alucina con el hecho de que haya turistas. 

Después de unos minutos más en la mini-van, llegamos a Palcoyo: soledad. Solamente hay una furgoneta más y por mucho que buscamos, no vemos a los visitantes. Solo bajar de la furgoneta ya divisamos una de las montañas. Los colores son reales, no hace falta ningún filtro para divisar la belleza del paisaje. Tenemos claro que Palcoyo va a ser una montaña de colores espectacular.

Empezamos a andar, alucinando en cada metro que adelantamos. El trekking es fácil y cualquiera puede hacerlo. Es un buen plan para ir con niños. Al cabo de 10 minutos andando ya nos encontramos con un montón de alpacas libres. Y especificamos: libres. En Vinicunca os encontraréis alpacas disfrazadas con gafas de sol para haceros la foto. Aquí están libres.

 

La tranquilidad que se respira aquí es increíble. Seguimos caminando, haciendo fotos, observando, hasta que al cabo de unos 20 minutos llegamos a otra montaña de colores. Justo allí vemos al otro grupo de visitantes, que casualmente ya se está marchando, por lo que estamos absolutamente solos. Y es maravilloso.

Como puedes ver, las vistas son alucinantes. Y lo mejor, es que aún hay más. En Vinicunca, subes, flipas y te vas. Pero en Palcoyo, después de flipar una vez, puedes seguir flipando más veces. Así que lo que hacemos es subir al bosque de piedras. El camino es también fácil pero un poco más cansado ya que todo es subida.

Desde arriba las vistas son aún mejores. Podemos ver no solo las montañas de colores si no también todas las otras montañas, incluso uno de los picos más altos de la zona: el Ausangate. Empieza a nevar y eso le da aún más épica. Además de las vistas, flipamos también con el bosque de piedras: no podemos parar de observar alucinados.

El descenso, fácil. En 15 minutos estamos abajo y, después de otra tranquila caminata de otros 15 minutos, llegamos a la furgoneta. Sigue sin haber más visitantes. Nos habremos cruzado en total con 10-15 personas más aparte de las que vienen en la nuestra furgoneta.

Palcoyo nos ha sorprendido muy muy positivamente. Si has leído este artículo te habrás dado cuenta. Nosotros no vamos a intentar convencerte de que vayas a Palcoyo y no vayas a Vinicunca, lo que sí que te vamos a decir es que Palcoyo es una maravilla de montaña de colores y que, por suerte, aún no está masificada de turistas y, también por suerte, las alpacas aún no van disfrazadas. 

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