América,  Bolivia

La Carretera de la Muerte en bici

¿Quién no ha escuchado alguna vez sobre la Carretera de la Muerte? La verdad es que a juzgar por su apodo, no tiene buena pinta. Pero nada más alejado de la realidad: el descenso de la Carrera de la Muerte en bici es una de las experiencias más bestias y emocionantes que hemos hecho en la vida y sin duda uno de los 6 lugares imprescindibles de Bolivia. ¿Queréis saber más cosas? ¡Vamos allá!

¿Qué es la Carretera de la Muerte?

El Antiguo camino a Los Yungas, también conocido como Carretera de la Muerte, es ahora una ruta ciclista de unos 80 km, pero durante muchos años fue la única forma de unir la ciudad de La Paz con el municipio de Coroico, en la región de Los Yungas. Afortunadamente, en 2006 se construyó una carretera alternativa que hizo disminuir mucho el tráfico por la Carretera de la Muerte y hace unos años se prohibió el tráfico de automóbiles, permitiendo solo el descenso en bicicleta.

Este pintoresco y peligroso camino fue construido en la década de los 30 por los prisioneros paraguayos capturados en la Guerra del Chaco. El camino es muy estrecho y en muchos tramos solamente cabe un vehículo. Si a esto se le suman las curvas cerradas, los precipicios de varios centenares de metros, las lluvias y el estado del pavimento (piedras y tierra), es fácil entender el por qué se le llama la Carretera de la Muerte. Con un promedio anual de más de 200 accidentes y 100 muertos, en 1995 el Banco Interamericano de Desarrollo la bautizó como el camino más peligroso del mundo.

De entre los innumerables accidentes que ha sufrido este camino, destaca el que ocurrió el 24 de julio de 1983, donde más de 100 personas fallecieron al precipitarse al vació un autobús.

Pero basta ya de mal rollo, porque ahora este camino se puede descender en bici, y es absolutamente maravilloso. ¡Os contamos!

La primera etapa: descenso en carretera

A poco más de una hora de la ciudad de La Paz se encuentra la Cumbre Yungas Apacheta (4700 msnm). Este es el inicio de la primera etapa del descenso. Nosotros tuvimos suerte porque solamente éramos tres personas con un guía, así que era un tour casi privado. Después de las indicaciones, de equiparnos con la ropa y rodilleras que nos dieron, empezamos el descenso.

 

La primera etapa consiste en unos 16 kilómetros de descenso por carretera asfaltada pero llena de curvas. El pavimento está en buen estado pero es una carretera activa para el tráfico, es decir, pasan coches, camiones y autocares, por lo que se tiene que tener mucho cuidado. De todos modos, cuando nosotros lo hicimos no había mucho tráfico por lo que la sensación de peligro era casi nula. 

Envueltos de naturaleza, montañas y acantilados, este descenso es el perfecto preludio de lo que vendrá después. Al terminar estos 16 kilómetros, nos subimos a la furgoneta de nuevo con destino a lo que es el inicio real de la Carretera de la Muerte.

La Carretera de la Muerte real

Y por fin llegamos al inicio de la Carretera de la Muerte que teníamos en la mente; la que habíamos visto tantas veces en fotos y en vídeos. Este tramo consiste en unos 20 kilómetros de camino de tierra y piedras aunque nosotros solo pudimos hacer unos 16 ya que había habido desprendimientos y el camino había sido cortado. Igualmente, fue absolutamente alucinante.

El descenso no es ninguna broma. Si no tienes cuidado te puedes ir precipicio abajo, y no es algo que recomendamos mucho. Nos explicaba el guía que hace unos años vio un chico alemán caerse por un precipicio y el final fue trágico: falleció. Así que, insistimos, no es ninguna broma. También os decimos que nosotros apenas montamos en bici en nuestro día a día y lo hicimos sin ningún problema; se trata de tener cuidado y ser conscientes de dónde se debe frenar más y de dónde se puede ir más rápido. Siempre con cabeza.

Pensar que por aquí pasaban centenares de coches, camiones y autobuses al día pone los pelos de punta. El guía nos explicó que muchas veces los camiones tenían que hacer marcha atrás para poder dejar pasar a otro camión que venía en sentido contrario. De verdad que verlo en directo impresiona mucho.

Por el resto, disfrutar. El descenso es una auténtica pasada. Los paisajes, las montañas, los precipicios, la vegetación, las cascadas. Todo. Y si a eso le sumas la adrenalina del descenso en bici y de saber la historia que tiene esa carretera os podemos asegurar que es la combinación perfecta para que la Carretera de la Muerte en bici sea una de las experiencias más especiales que hemos vivido.

La Carretera de la Muerte: última etapa

Le podemos llamar «última etapa» por llamarlo de alguna manera pero realmente es la comida. Después de más de 40km de descenso en bici y de más de una hora más en furgoneta, llegamos al lugar donde íbamos a comer. Especificar que normalmente no hay una hora de furgoneta hasta el restaurante, pero el hecho de que hubiera desprendimientos y de que no pudiéramos terminar el descenso en bici hizo que tuviéramos que dar mucha más vuelta en furgoneta para llegar al restaurante.

El tour lo contratamos con No Fear Adventure y la verdad es que acabamos muy contentos; lo recomendamos. A nosotros nos costó 400 bolivianos por persona, unos 50 euros. Se trata de regatear un poco e intentar conseguir el mejor precio. No es una actividad barata pero era algo que queríamos hacer y, una vez vivida la experiencia, estamos totalmente convencidos de que os la podemos recomendar. ¿Te animas a descender la Carretera de la Muerte en bici?

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *